Hace una semana tuve la ocasión de compartir una charla verdaderamente interesante con Álex Riberas, una de nuestras jóvenes promesas del automovilismo que, por cierto, está viviendo en sus carnes el difícil salto del karting a los monoplazas. Tiene apenas 16 años y es el más joven piloto de la F-Renault 2.0 Eurocup, un dificilísimo campeonato que recuerda, y mucho, al mundial de motociclismo de 125 c.c. Infinidad de cachorros para una gloria que apenas saborea uno, y que una vez disfrutada te arroja al recibidor del olimpo de la F-1. Pero Riberas sueña, como sueña Jaime y sueñan Fernando y compañía. Y sueña con fuerza, porque quiere ser campeón del mundo de F-1 con Epsilon Euskadi. Decía Segismundo en los últimos versos de La vida es sueño que cada uno sueña lo que vive, y que toda la vida es sueño y los sueños sueños son.
Pero soñar con un mundial es, objetivamente, una quimera. La quimera de 786 personas que participaron en, como mínimo, una carrera de F-1 y que, aun con victorias, podios, poles, vueltas rápidas o muchos puntos en su haber -a veces ni eso-, se volvieron a la cama a seguir soñando. En otras palabras, del total de 817 corredores inscritos que refleja la estadística desde 1950, sólo 31 han saboreado las mieles de ser el número 1, de superar a todos los perdedores.
Jaime quiere ser uno de ellos, no importa si será el 32, el 33 o el 36. Es el ambicioso objetivo que se ha marcado y que, en mi impresión, se agudizó el día en que Michael Schumacher le robó el puntito de la décima plaza en Australia. Ahí, al abandonar el Albert Park, Jaime se transformó, despojándose para siempre de cualquier complejo. Pero por ahora toca enfundarse el mono y seguir picando piedra...
A continuación, unos fragmentos de la entrevista aparecida este mes en la revista Automóvil.
"Quiero ser Campeón del Mundo, y lo quiero ser en Red Bull Racing. Al fin y al cabo ése es el objetivo de los pilotos que estamos en Toro Rosso".
"Compartir pista con Fernando me motiva mucho, porque para mí él es de los mejores pilotos del mundo, la referencia a seguir de todos y sobre todo de mí. Además es de mi país, con lo que ojalá pueda llegar a la posición que tiene él ahora mismo".
"Para que hubiese más adelantamientos, lo primero que haría sería poner un neumático delantero más ancho. El actual te quita grip. En cuanto a la aerodinámica, la dejaría como está. Y pondría un "push to pass" al estilo del KERS, pero que lo llevasen todos los coches".
"En el equipo muchos me dicen que el coche del año pasado era más competitivo, para estar peleando entre el 8º y el 10º. Yo no te sabría decir realmente, ya que la temporada pasada para mí fue muy complicada, sin kilómetros y sin confianza. Seguro que no es la mejor manera de debutar. Este año es difícil, hemos hecho el coche y tenemos menos medios. Estamos delante porque tanto Buemi como yo estamos más fuertes, sobre todo yo, que he notado un cambio considerable. Pero, bueno, estoy en progresión, no estoy al cien por cien todavía. Queda mucho por hacer y también por llegar. Considero que el coche también puede ir mucho mejor a final de año".













