-Enhorabuena por la décima posición en Montmeló.
-Estoy contento, pero había potencial para haber sido séptimo u octavo. Hubo errores; como cuando el Barça ganó al Sevilla 2-3. Ganaron, pero hubo errores.
-Creía que era del Espanyol.
-Soy 'periquito', pero no anti-Barça. Admiro mucho a Pep y a todos sus jugadores.
-¿Cuánto hace que tiene el carné de conducir?
-Año y medio. Y cuando me subí a un F1, meses.
-Pues con la nueva normativa de Tráfico...
-Ya, je, je... No me habrían dejado, ¿no? Yo saqué el carné a la primera. El examinador me dijo: "Te veo bien, pero ¿no vas demasiado rápido?".
-¿Y cuántos puntos le quedan?
-Todos. Aunque, claro, cojo poco el coche.
-¿Qué espera de Mónaco?
-Ir con calma, porque es una pista complicada y soy de los pocos que no han rodado en ella con un F1.
-Creí que se iba a esforzar por hacer podio y que le diera el premio una de las princesas. Carlota Casiraghi le va por edad.
-Sí, debe de tener unos 23, y a mí me gustan mucho las chicas. Pero conocer a CArlota no está en mi programa.
-¿Ya tiene controlada la curva de Santa Devota?
-Las tengo todas controladas.
-¿Todas, todas?
-Si se refiere a las curvas femeninas, no crea. Domino más las de la pista. Soy hombre de una sola mujer y últimamente no he tenido muchas relaciones. En toda mi vida, sólo me han aguantado dos novias.
-No desespere, que la F1 está llena de macizas.
-Es verdad, es un deporte que atrae a las chicas guapas y famosas.
-¿Qué es lo que más le gusta del circuito?
-Conducir el coche, nada más.
-¿Y lo que menos?
-La prensa... Bueno, no toda la prensa. Sus preguntas me están gustando, porque son distintas. Lo que me aburre es tener que contestar siempre a lo mismo: qué esperas de una carrera, qué innovaciones traes, cómo van los demás...
-A la Fórmula 1 le llaman circo. ¿Hay fieras?
-Está lleno, pero como todo. La vida es dura, cada uno mira por lo suyo. Esto es una selva donde impera la ley del más fuerte. Un león cuando nace en la sabana se arriesga a que se lo coman las hienas. Pero si le dejan crecer, pobres hienas.
-¿Ese cachorro es usted?
-Sí, soy un león que está empezando a crecer y al que todavía le pueden atacar las hienas. Algún día seré el rey de la selva.
-Toro Rosso es su escudería. ¿Es más toro o más rojo?
-Soy toro, toro. Cuando salgo, embisto como un toro. ¿Y rojo? No, para nada. Soy de centro.
-En Cataluña casi están mal vistos los toros.
-Pues a mí me encantan. Si estoy en Sevilla, voy a la plaza.
-Red Bull le da alas, supongo.
-Muchas.
-¿Y qué le corta las alas?
-Lo único que me las podría cortar es una enfermedad. Yo creo en Dios y cuando le rezo no le pido que me vaya bien en las carreras, sino que por favor no me encuentren un cáncer o algo así, porque eso sí que me podría cortar las alas y la ilusión.
-Ha tratado de tú a Schumacher. ¿Qué le ha respondido él?
-Ah, nada, lo pasamos muy bien; le encanté. Hicimos una carrera de lucha contínua y divertida.
-¿Es justa la fama de mal carácter que tiene Alonso?
-Es frío, pero es su forma de ser. Yo con Fernando siempre he tenido buen rollo. Yo también soy frío, pero sólo en la pista. Luego a todo el mundo le trato como un amigo.
-¿Cómo es posible que siendo DJ aficionado desde los trece años tenga en su móvil el 'Soy minero' de Antonio Molina?
-Porque soy un gran fan de su voz. En casa nos gusta a todos.
-¿Es usted el minero de la actual Fórmula 1?
-Podríamos decir que sí, porque pico piedra, y seguiré picándola toda mi vida. No me gusta conformarme.













