De momento, repasemos el trabajo de José Carlos Carabías en Spa, la penúltima entrevista relativa al primer aniversario de Jaime Alguersuari en la F-1.
-Ya se ha quitado la L de novato. Un año en la Fórmula 1. ¿Cuál es su balance?
-Es muy bueno. He aprendido mucho y he notado una progresión en mi rendimiento. Todavía me falta mejorar los sábados. Estoy muy contento. Nunca he ido a peor y espero mucho del final de temporada.
-Webber dijo en referencia a usted que a la F-1 se llega con la lección aprendida, que aquí no hay tiempo para pruebas.
-Sí se puede aprender, aunque en la línea de progresión haya altos y bajos. Lo importante es ser siempre positivo y saber hasta dónde puedes llegar. Tengo veinte años y todavía me falta como piloto y como persona.
-Con veinte años se piensa en la universidad, las chicas, los amigos. ¿Lo echa en falta?
-Mi vida ha estado siempre muy vinculada al trabajo. Siempre he sido muy disciplinado y he vivido al límite en situaciones que no son normales para un chico de veinte años. En la F-1 no soy nadie aún y tengo que seguir trabajando. No echo en falta nada. Este mundo es mi pasión, mi vida. Me encanta conducir.
-Es el piloto que debutó más joven en la historia de la Fórmula 1. ¿Le satisface o le agobia esa etiqueta?
-Me gusta mucho. Dicen que los jóvenes son como esponjas y aprenden más. Es lo que hago. Estoy en el mejor momento de mi carrera, pero no al cien por cien. Necesito más tiempo.
-¿Tiempo para comprender los detalles técnicos o el mundo de las relaciones sociales de la F-1?
-Hablo a nivel técnico. Entender el comportamiento de los neumáticos, las reacciones del coche, etc.
-¿Cómo es eso de comprender a un neumático?
-Necesitas tiempo y usar muchos. Hay que asimilar cómo entra en temperatura, cómo puede ofrecerte más adherencia según lo trates en las primeras vueltas, cómo lo puedes conservar, cómo entras en la curva, si das gas o no. Es tiempo.
-¿Cuál es su retrato robot?
-Soy muy constante, arriesgo cuando tengo que arriesgar. Soy conservador, porque acabando carreras es como más se aprende. Y sobre todo, soy maduro mentalmente. Los días que todo sale al revés no hay que estar triste.
-¿Se viene abajo con facilidad?
-Para nada.
-¿Se considera el tercer español?
-Sí. Lo soy. Fernando y Pedro llegaron antes. La gente los conoce más y yo todavía no soy nadie. Espero serlo algún día.
-Tres pilotos, un campeón del mundo, un equipo español, patrocinadores españoles. Síntoma de salud.
-Está muy bien, claro. La F-1 está en constante evolución y es muy bueno que haya nuevos equipos, nuevos pilotos... Fernando lo ha impulsado todo. Ha sido campeón dos veces.
-¿No se siente partícipe?
-Poco. Es la verdad. Fernando es el número uno en España, faltaría más. ¿O es que había la misma afición cuando él estaba en Minardi?
-Red Bull es el mejor coche. ¿No llega nada a su filial, Toro Rosso?
-El año pasado, sí, pero éste, nada de nada. Muchos equipos decían que éramos un equipo con cuatro coches y ahora está muy vigilado. Cada uno tiene su centro de evolución.
-¿Qué valores le han inculcado en la escuela Red Bull?
-Llevo mucho tiempo con ellos y yo diría que me han inculcado muchos valores y
ninguno a la vez. Yo soy yo y tengo mi manera de pensar y de hacer las cosas.
-¿Cómo se explica a la gente que no todos los pilotos de F-1 son multimillonarios, que muchos tienen que «pagar» por correr?
-La crisis ha afectado mucho, los equipos buscan patrocinadores. Y seguro que por eso este año proliferan más los pilotos llamados «de pago».
-Se evade con la música, con su mesa de mezclas. ¿Y con algo más?
-Con los amigos que me hablan poco de Fórmula 1.
-¿Le cuesta hablar de F-1 fuera de la F-1?
-Me gusta, pero estoy todo el día en un entorno de F-1, gastas mucha energía, vas al simulador, vuelos, cancelaciones, estás muy poco en casa... Y me gusta coger algún día y estar con amigos o amigas que no te hablen de tu trabajo, que te cuenten su vida, otras cosas... Somos humanos.
-¿Qué es lo más le ha sorprendido en un año de F-1?
-Que nada pasa por casualidad.













